Hola compañeros:
Voy a intentar contaros las peripecias hasta que conseguí dar caza a este bonito navajero mocho y digo mocho porque carecía de navajas las tenia a ras de las encías imagino que las perdió en alguna trifulca, las muelas muy bonitas sin ser exageradas.
Llevaba tiempo sin pasarme por las playas del pantano en estas fechas no apetece mucho por la humedad (noviembre) pero el afán de localizar a los bichos ese día me llevo a dar una vueltecita, me aproximo a la caseta del embarcadero y sorpresa todo el entorno levantado por los marranos en algunos rodales se veía muy reciente quizás de la noche anterior y muchas huellas de alguno de buena talla. Pues nada manos a la obra busco el sitio que creo mas conveniente controlando el aire y suponiendo por donde podría entrar (no había luna) me coloco en una pila de rollizos de pino de tres o cuatro metros de altura que llevaran años allí, y comenzamos a esperar pasa una hora y me embarco en un ligero duerme vela y de repente Pas una colleja seguida del gruñido de un marrano y del consiguiente sobresalto por mi parte, mi mujer que habitualmente me suele acompañar haciéndome señas detrás detrás si leches dije yo ahora que nos ha cogido el aire, bueno pues por esta noche doy por terminada la espera pensé tranquilo que si andas por aquí te echare las cuentas en algún momento.
Pasados unos días vuelvo y por el camino que baja al pantano, paralelo a este corre una reguera de agua de una fuente que nace quinientos metros mas arriba me fijo y descubro una baña ocasional en la linde de una alameda que hay justo antes de llegar al pantano, se veía perfectamente no se como días antes no me di cuenta, bajo la ventana del coche y me fijo detenidamente sin bajarme, veo un pino entre los álamos del grosor de un brazo con unas bonitas marcas del marrano que utilizaba dicha baña y que supongo seria el que me gruño días antes un poco mas abajo. Ooooootra vez que me coloco esta a unos cincuenta metros y un poquito por encima escondido entre unos troncos secos de buen tamaño, el aire ligero y favorable, nada de luna, cae la noche , tenia que tirar hacia la alameda aquello era una boca negra no se veía un pimiento siempre suelo hacer barridos con el rifle tratando de ver si puedo tirar a oscuras pero en este caso ni hablar cuando no se puede no se puede, pues nada a esperar haber si aparece el galán, transcurre un rato poco yo haciendo barridos constantes con los prismáticos nocturnos y de repente en uno de ellos HAY ESTA justo en la baña atravesado quieto inmóvil como si me hubiera barruntado , la respiración a toda pastilla el corazón en la garganta, muy despacito dejo los prismáticos y cojo el rifle me lo echo a cara en la dirección adecuada quito el seguro con mucho cuidado y enciendo la linterna allí seguía como una estatua atravesado, no le podía dar ninguna oportunidad de un blinco se podía meter en los árboles y no lo volvería a ver le coloque la cruz en el codillo todo apresurado antes de que se moviera PUN suelto el tiro, humareda y siento el marrano correr entre los álamos y la hojarasca a continuación silencio, espero un rato que la cosa se enfríe y me dispongo a bajar a la baña convencido que le había dado, nada de sangre ni gota Olga mi mujer dice haberle visto correr hacia tal sitio que con mucho cuidado estuve revisando y nada de nada me muevo un poco por el entorno y nada doy por terminada la búsqueda no me gusta mucho andar pisteando de noche con los riesgos que conlleva tampoco dio sangre con lo cual no quise forzar la búsqueda. A la mañana siguiente llame a Antonio que vive a media hora y le comente el caso, acércate que tiene que andar por allí, hacia las cuatro de la tarde me llama y nada que no lo encuentra.
Yo no podía desplazarme hasta pasados cuatro días durante los cuales le di mil vueltas al tema, que si el rifle, que si el visor , que si le tire mal, que si se habrá dado algún golpe el visor bueno lo que a todos nos pasa por la cabeza cuando nos ocurren estas cosas, esa tarde me escape en rato antes y detrás de mi casa (coto de mi amigo Javier) probé el rifle descartando totalmente esa posibilidad estaba perfecto.
Al día siguiente salgo escopetado hacia el coto en busca del cochino que me había tenido cuatro días en vilo , llego pie a tierra ya tenia ganas, el día genial soleado ni gota de aire en manga corta y me introduzco en la alameda con Olga mi mujer empezamos la búsqueda con cierto orden hasta que pasada una hora vamos perdiendo las esperanzas abrimos nuestro radio de acción nos alejamos algo entramos en un pinar a continuación de los álamos y nada mucho rastro de cochinos pero el mío nada de nada perdidas todas las esperanzas volvemos hacia la baña los álamos me paro cojo un poco de aire y miro detenidamente a mi alrededor cuando de repente joder un marrano precioso delante de mi al pie de un álamo parecía dormido cubierto por algunas hojas pocas, no lo toque me dispuse a sacar algunas fotografías de l animal que enteramente parecía dormido indudablemente era el mío estaba a unos ciento ochenta metros de la baña donde encontró su final con un orificio de bala en el costado derecho que tocaría hígado o pulmón posiblemente, lo que me extraño es que no cayera fulminado aunque el tiro era algo defectuoso en otras ocasiones con tiros similares se desploman sobre sus patas y no se mueven, claro esta con otro calibre no con este (300 WM) a continuación os pongo alguna fotografía para que os hagáis idea.
Saludos Adolfo.
Video del marrano